sábado, 9 de mayo de 2015

En el cielo, bien arriba de las nubes visibles desde aquí, se retuerce un cúmulo gris y negro del cual proviene la tormenta que nos amenaza por caer. Está oculto, pero nosotros lo sentimos, lo sabemos ahí. Casi nos habla, su presencia implica un conocimiento inmediato en nosotros. Levantamos la vista y únicamente vemos las nubes blanquecinas que se deshacen despacio en agua. Pero ahí, mas arriba, está.
 Empieza a llover siempre a la hora mas inconveniente, justo cuando te vas a levantar para cambiarte la ropa, o cuando vas a poner el pie en la calle. Es como que si alguien viniera a bloquearte el paso. Casi lo consideras el mensaje, el aviso de alguna entidad

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