lunes, 23 de enero de 2017

El mudo ha dao muestra, potra vez, de su hostilidad. No veo, como dicen otros, senales que el mundo sea un buen lugar. No veo alicientes que me animen a pensar que este pais puede o merece algo mejor. Creo que merece su autodestruccion. Pero no sera destruido. Permanecera hasta el dia que la humanidad deje de existir como tal. Este pais es como una mostacilla pegada en la piel del mundo. Por mundo me refiero no a la esfera terraquea, sino al mundo civilizado, al conjunto de los demas paises, al conglomerado de naciones que si integran La Humanidad. No estos salvajes que me encuentro todos los dias, en las calles, en los buses, pitando desde sus carros detras de mi en el trafico pesado; esos que solo piensan en irse a comprar, a consumir, a ver con que bazofia se hartan y se llenan las barrigas, esos cuya unica finalidad es coger, coger y engendrar como consecuencia, y abortar o abandonar o ser malos padres o no serlo, esos que se meten en la cabeza toda la basura que les avientan los medios. Esos basuras, esas criaturas despreciables son lo que yo me encuentro cuando salgo, cuando por desgracia debo de ir a algun lugar. Ya ni en la carretera, cuando salgo a correr, me puedo liberar de estas sanguijuelas, babosas apestosas, los encuentro caminando, corriendo tambien, pasan imprudentemente veloces en sus carros, van atestando los buses, bajandose de ellos o subiendose, mierdas, como quisiera tener un momento de soledad en la carretera mientras voy a correr, asi como en tiempos de la guerra, que mal que se halla acabado la guerra, las matazones, eso era lo que controlaba la natalidad en este pais de bestias, al guerra, la imbeciles metiendose a la guerrilla y los pobres diablos que reclutaba el ejercito, mandados a entrematarse, decenas, cientos, matandose de lo lindo, mientras que hacian, muriendose, espacio para poder vivir en este infierno, que mal que se acabo al guerra.

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