miércoles, 11 de enero de 2017

Corriendo en la casi oscuridad de la carretera. Hay pocas lamparas que sirve, lo que me ilumina son los carros que pasan con los faroles encendidos. Los buses, los camiones, las rastras. Me estoy superando poco a poco en esto de correr. He llegado ya a cubrir once kilometros en solo un mes. Hoy corri apenas unos 6 porque es dia de trabajo. Pero si alcanzare mi meta. Todos estos payasos que encuentro arrastrandose (ellos dicen que corriendo) solo me veran pasar. No tengo que ver nada con ellos. Estamos en esferas distintas, y no porque yo resista mas, o porque corra menos. Sino porque para mi correr es una actividad espiritual. Un ejercicio del aliento vital. Por eso, en este proceso de aumentar la distancia recorrida, reducir el tiempo, cosas me seran reveladas. No como antes, sino que amplificadas, ciclopeas, en todo su esplendor. Por eso corro. Por eso vivo. Diferenciandome perfectamente de estos gusanos que encuentro por la calle: los otros, la gente comun.

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