viernes, 26 de octubre de 2018

Dias despues de casarme debi haberlo sabido, pero yo no soy del tipo de personas que saben cosas de si mismo ni de su propia vida. No soy capaz de usar mi mente para tener un panorama, un mapa de donde me encuentro en la vida. No tengo ni pista de lo que esta pasando. No lo supe, lo senti. Senti que era momento de partir, de huir. Alejarme de una mujer bonita y joven puede parecer estupido. Y mas estupida puede parecer la razon: la libertad, mi libertad. En ese momento no lo supe. La perspectiva de esa idea, aplastada por la supuesta logica de estar con la bella mujer, me hubiera hecho sentir tonto. La cosa es que, de todos modos, me sentia tonto. Me sentia extrano, representando de forma insulsa mi parte en la obra. Una obra mala de tanto aburrida y normal. Yo normal? Nunca, perdon.
Estaba triste, aprisionado, harto. La base de la sociedad es la institucion que me causa tanto rechazo. Quiza debi empezar diciendo que senti que era el momento, algo me lo dijo, o algo se corrio como una cortina en mi interior y me dejo ver la verdad. La verdad esa que no se decir, no se precisar que es. Sera que no soy mezclable con los demas? No queria decepcionar a nadie y sabia que si la obra de teatro debia continuar, yo no debia insertar ninguna perturbacion en el flujo de los eventos.
Dias despues de casarme lo senti, pero mi cerebro logico lo reprimio de inmediato, lo anulo y lo sepulto en el fondo de mi subconsciente, ahi donde se acumula la polvora y la lava y los enanos amargados. Sabia que tenia que huir

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